Taller Navideño – La silla vacia.

Se acerca las Navidades y para la mayoría de nosotros es una época del año en la que nos reunimos con la familia, los amigos, los compañeros de trabajo,…para comer, compartir, regalar y manifestar lo felices que estamos. Son escenarios sociales y familiares dónde se espera de todos una cierta actitud y un ánimo festivo..

Es el momento del año que significa:…. familia, felicidad, reunión, gozo y ritos familiares para festejar la alegría de estar juntos.

Cuando llega esa época del año, todas las personas con quien nos cruzamos nos dicen que debemos sentirnos felices, que las fiestas de fin de año son momentos felices para compartir en familia. Una época del año en que sólo valen las luces, los ruidos, las risas, la frenesí de las compras y regalos. Pero, para quien haya sufrido la muerte de un ser querido, se acercan tiempos muy difíciles, de sufrimiento, nostalgia e incomprensión. 

Puede parecerse a una “cosa” a la que debemos intentar sobrevivir. 

Las tradiciones y los acontecimientos que marcan de tanta  alegría y de significados las Navidades, están puntuados de recuerdos de la persona que amábamos, y que no esta aquí… Y por eso… todo duele porque NO esta, porque no esta disfrutándolo con nosotros. 

Incluso los que estamos cerca y apoyamos a  personas en duelo, …no podemos hacerle olvidar el dolor de la pérdida,  pero sí podemos aportar apoyo, confort, comprensión cuando acompañamos los que sufren con una particular  sensibilidad a ese duelo.

El camino del duelo tiene sus tiempos, su ritmo y sus altos,.. sus bajos …sus muy abajo…. Y si es verdad que , como bien sabemos están las fases del duelo… que teóricamente nos dice por dónde andamos en el camino… hay fechas que lo pone todo patas arriba y nos descolocan…   están los cumpleaños, los aniversarios, las primeras vacaciones… y tantas más… pero la fiesta que más mueve nuestro interior y moviliza nuestro entorno con mucho impacto emocional son las navidades….  

Para las personas en duelo, y afrontan sus primeras Navidades sin su ser querido… o la segunda o las terceras… en esas fechas surgen dudas,  sobre si celebrar o no las fiestas navideñas, porque a veces , sólo observar cómo las personas que nos rodean organizan los preparativos, puede generar sentimientos de rabia, impotencia, o sensaciones de vacío y  mucha soledad.

Cuando estamos en duelo, la tristeza es la emoción que se instala de fondo en nuestro ser, y pinta de un velo grisáceo cualquier color de nuestra vida…  y solo con el tiempo y mucho esfuerzo el velo se levantará y dejara pasar la luz que da sentido a nuestra vida…  

Para la mayoría de nosotros, el duelo tiende a transformarse en lágrimas, lágrimas que se escapan también cuando no lo esperamos.  De repente, una palabra, un gesto, un olor, una música… nos llega al alma como un rayo y la emoción se dispara… las lágrimas aparecen… a pesar de los esfuerzos… las emociones tienen vida propia… nosotros sólo podemos ver que hacemos con ellas…  y yo os digo de acogerlas… no evitarlas… sentir es humano… y reconocernos humanos… es decir vulnerable,… nos permite ser compasivos con nosotros mismos.

A veces, las personas en duelo tienen, tenemos la impresión que la gente a nuestro alrededor, ven las lágrimas como un problema que tienen que resolver, … no dan prestamente  un pañuelo para que nos sequemos las lágrimas… no llores… no te pongas así…no es el momento…has un esfuerzo… etc … Parece que los que rodean una persona en duelo… aunque haya pasado tiempo… creen que las lágrimas tienen que significar que vivimos mal  el duelo. Pero…. ¡es lógico llorar cuando uno, una esta en duelo.! Las lágrimas no son el enemigo. Las lágrimas son un don que ayudan a lavar el dolor profundo por la pérdida de un ser querido.

No podría decir exactamente porque es tan difícil de encontrarse rodeado de gente cuando estamos en duelo, pero realmente lo es!  

Las pequeñas conversaciones pueden tornarse insoportables cuando algo así nos sucede… toda conversación sobre cosas de la vida nos parecen fútiles, insignificantes, eso es lo que molesta…las cosas dela vida…la vida de todos sigue… y yo estoy así… perdido en un mundo dónde no esta mi ser querido… y en el que me resisto a estar sin el…. Eso es lo que duele… que nos hace sufrir… resistirse a eso…lo inevitable… y no querer estar en ese lugar en ese momento, rodeado/a de gente que siguen con su vida como si no hubiera pasado nada … Duele la vida que sigue alrededor…duele… . 

También encontrarse con gente que no hemos visto desde hace tiempo, va a llevar sobre conversaciones sobre la familia,… preguntas de las que no quieres responder…palabras que no quieres pronunciar… como no no esta…ya no esta… ha muerto…o se ha ido por no querer pronuncia la palabra muerte… asistir a una cena, una comida.. solo o sola… cuando todos van con pareja, duele…no conecta con la soledad y la añoranza…y el dolor… estar en un evento lleno de niños, … puede  ser un recordatorio aplastante de la pérdida sufrida.

Cuando estamos en duelo, y llegan esas fechas dónde todo se pone en marcha para la “gran felicidad”,  …. todo molesta, molestan las luces, las risas, los colores… molesta la felicidad! 

Es como un agresión a tu mundo interior que esta roto y gris… por todo lo que esta fuera.. lleno de vida y color. …

Es posible que tu familia, tus amigos, tu entorno, te pidan que estés presente, que estés bien… como antes…que te esfuerce para sonreír, que sigas adelante…pero tu estas roto por dentro y tus fuerzas están limitadas… sientes que solo tienes aire para sobrevivir… que no quieres estar allí, que no es tu lugar, que no quieres estar… porque todo te recuerda que no esta ese ser tan querido, y se hace mas grande el vacío dejado por esa pérdida. En realidad hasta puede pensar que quieres que pasen estos días,  dormir y no despertar hasta pasar al 7 de enero sin más… 

Algunos podemos hasta pensar suprimir las Navidades, y… hay familias que optan por ello… ante el dolor por lo que les espera…prefieren cancelar las navidades, que se borren del calendario… que desaparezcan….  Y es una forma muy humana huir del sufrimiento… pero sabemos que huir no hace que desaparezca el dolor que tenemos dentro, por mucho que evitamos estas Navidades, el próximo año volverá…y nos encontraremos en la misma situación…un año mas tarde…  y la mayoría de los dolientes que han optado por esta solución sienten que es aun peor el siguiente…

Entonces si huir no nos ayuda, aunque haya mitigado un poco el dolor para esta vez, qué podemos hacer para afrontar esas fechas señaladas sin sentir que no es nuestro lugar.

Hay familias, que deciden de seguir como siempre, y hacer como siempre… dar la espalda a la realidad, hacer como si no existiera puede dar un “pseudo respiro”… pero la realidad es que ya nada es como siempre… y todo lo que se haga “como siempre” nos devuelve la realidad de la ausencia de forma exponencial, y además….  hacer como si nada,…. es un esfuerzo tremendo…que agota y nos deja indefenso ante el efecto boomerang de la vuelta a la realidad. A menudo, ante este escenario, nos colocamos la mascara de “todo esta bien” “Lo voy a llevar bien”… y el escudo emocional que instalamos nos aísla de nosotros mismo… (de nuestro SER, de nuestro sentir) y también no aísla  y de los demás… por no hacer daño al otro nos hacemos daño a nosotros mismos… decir algo como: “no quiero amargar las navidades”… o peor …que te lo digan..no amargues la navidad de tus hermanos…. De tus hijos… de tus nietos…!!! Entender que estar en duelo no es amargar nada a nadie!! La realidad es la que es…. No se puede cambiar…. Por mucho que no quiera… 

Hay un lugar en el constructo familiar que esta vacío y que deja en el aire la estructura. Es como una mesa… La mesa esta coja….le falta una pata y entre todos se puede sostener y reconstruir para que el equilibrio vuelva poco a poco. Desde nuestra realidad y nuestro sentir.  Volver al equilibrio necesita de un trabajo personal y del apoyo del entorno durante el tiempo necesario….pasando por todos los momentos que se vayan presentando… por lo tanto… Saber lo que viene es prepararse juntos a sostenerse y mantener el mejor equilibrio posible en el momento en el que estamos.

Otros, para no sentir tan intensamente la ausencia que se cuela en la costumbre, deciden  cambiar, hacer otra cosa, como viajar, cambiar de lugar de celebración, y también es una forma de hacerlo diferente. Por ejemplo: Como Marta quien nos explica:  “Para estas primeras navidades sin mi esposo, he decidido llevarme mis dos hijas de vacaciones a Tailandia. Toda mi familia se ha sorprendido y algunos no lo comprendía. Pero aprender submarinismo, descubrir nuevas cosas, hacer senderismo, empezar a apreciar momentos de sólo nosotras tres, fue para nosotras benéfico. Festejar Navidad con mis hermanos, hermanas, cuñados y cuñadas sin Paco hubiera sido demasiado doloroso”

También es una forma de huir de la realidad, pero también puede ser una forma de protegerse en la primera navidad,  y cuidarse dándose un espacio… un respiro dentro del sufrimiento…. no obstante, es necesario e importante, darnos cuenta que ese malestar vuelve en cada Navidad y que no siempre podremos hacer ese viaje….  Entonces…reconstruir otra forma de vivir esas fechas, es reconstruirnos, es construir un presente para construir los recuerdos del mañana… y también de un futuro más lejano… cuando de nuevo nuestro mundo cambie…. ofrecer recuerdos para  que los se queden puedan recomponerse y recomponer los suyos…. 

Una cadena de amor basado en el presente hacia la esperanza de llenar de amor el vacío. El amor es el motivo del dolor de hoy  y a la vez su cura… Amar es vincularse a las personas…. No es atarse físicamente… es conocer sin haberlo visto nunca que hay un lazo entre los que nos amamos… y que ese lazo nunca se puede romper… estemos dónde estemos… por muy lejos estemos… el vínculo de amor permanece… por ello digo que el amor es lo que cura… el amor, la compasión, y la esperanza de saber que estamos conectados 

En realidad podríamos verlo como un seguir la corriente  del cambio, un fluir con la vida y sujetar el dolor, es hacer algo que permite estar lo mas tranquilos posible emocionalmente, algo que cambie, construir otros “rituales” navideños para poder seguir en el movimiento de la vida, sabiendo, reconociendo el dolor… y también el cambio irreversible que ha provocado la pérdida de este ser en la familia… Hacer algo que no permita retomar un rumbo…. hacer algo diferente no significa olvidarse, (es algo imposible), sino reubicarse en un mundo dónde el otro no esta físicamente. Construir un presente sin …. Construir recuerdos sin… para reconstruir una vida con uno mismo,.. diferente, …situando al que ya no esta en la memoria y en el corazón, en los recuerdos, en las palabras que lo recuerdan… que lo hacen vivo en los corazones de la familia…. Hablar del que no esta…  con amor, recordando todo lo que nos ha legado,,, y todo lo que se ha llevado de nosotros.. todo lo bueno, el amor de sus seres queridos… para siempre … eso no duele… para poder seguir viviendo.

Podemos hacer algo que tenga un significado, un nuevo ritual familiar, como me contaba Elena, tras la pérdida de su madre. Desde ese año, el la reunión familiar de Navidad, elaboran la tarta de fresa que tanto le gustaba a su madre, y todos, en el momento del postre la homenajean , la recuerdan la nombran, y aunque las lágrimas puedan brotar, hacerla presente así les permite instaurar un ritual diferente e incluyente… Una forma de construir una nueva Navidad, organizando y colocando cada uno en su lugar. Todos celebrando alrededor de una mesa con el ausente muy presente en el corazón de todos.

Hay cierto temor en expresar nuestra propia vulnerabilidad, nos da miedo expresar lo que no es incómodo y nos despierta sufrimiento.

¿Porqué tenemos tanto reparo en expresar nuestro dolor?

Hay diversos factores, que pueden explicarlo, Los factores culturales, lo que encuadran nuestro estar en sociedad… esta le educación que nos han dado… los permisos o no para expresar emociones…todo ello puede dificultar nuestra conexión con nuestra emociones y sentimientos … Pero lo que puedo decir es que las lágrimas de emoción ante una pérdida de un ser muy querido son la forma más natural que tenemos el ser humano para expresar el amor que le tenemos a nuestro s seres queridos!!  Las lágrimas es una de las muestras del amor que le procesamos a los que amamos y lo mucho que echamos de menos ese amor, es la expresión de lo importante que fue esta persona para nosotros.. para ti!! Las lágrimas son las palabras de amor infinito que ya no se pueden decir para que se oigan, y es la vía de escape de todo ese amor que no sabe aun muy bien dónde dirigirlo. Entonces porque parar esa forma espontánea y humana de expresión? Nos han enseñado que eso no esta bien? Que se llora en la intimidad… en la soledad? Como si la pena y la añoranza fueran vergonzosas!  Hay personas quienes cuando se encuentran en un entorno festivo y les sumerge la emoción, y brotan las lágrimas….se levantan… discretamente… y se van al baño para llorar ….. solo…. Un baño no es un lugar para llorar!!! … Dejar el espacio, y acoger con naturalidad el llanto del que se emociona… sin querer pararlo, es la forma mas amorosa de acompañar… la emoción se calma cuando se acoge… sin juzgar… sin 

Hoy, sabemos que no expresar el dolor, bloquear esa vía de escape del sufrimiento nos puede enfermar, Lo llamamos conductas de evitación en el duelo… y eso conllevan consecuencias que pueden llegar a ser importante en la salud física y mental… como trastornos de ansiedad, insomnio, …. El cuerpo somatiza y enfermamos…  Por lo contrario no existe nada escrito sobre efecto segundarios por expresar el dolor y el sufrimiento…. Al contrario… nos permite aliviar tensiones, comunicar nuestro sentir, conectar con los demás, comprender… integrar lo que ha pasado… y caminar un poco del sendero del duelo. Hay estudios que confirman que las lágrimas contienen hormonas del estrés y que son la forma natural que tiene nuestro organismo para relajar tensiones y procesar acontecimientos traumáticos de una forma más sana. Llorar no enferma…llorar libera y sana. 

También no podemos obviar que  estar en duelo, de por si es una carga pesada y agotadora… Al principio todo es un esfuerzo, levantarse cada mañana… es un esfuerzo, hacer lo mínimo habitual es un esfuerzo, retomar actividad laboral es un esfuerzo…por eso,  estar inmerso en la vorágine festiva que mueve las fiestas navideñas cuando estamos en duelo…obliga a un esfuerzo añadido. Por lo tanto, no hay que descuidar los momentos de descanso y de calma… querer estar lo mejor posible no exige de estar en todo momento disponible… reservarse espacios y momentos de tranquilidad, silencio, y de descanso para dormir…. Un sofá… un sillón … también esos momentos hay que pensarlos y programarlos…para no agotarse y cuidarse… y esos momentos también hay que hablarlos en familia… y respetar el momento de cada uno.

También recordar que..  mover el cuerpo ayuda la mente , un paseo al aire libre,  programar también eso…un paseo, mover el cuerpo, respirar al aire libre…  30mn o una hora al día. El duelo no es sólo dejar pasar el tiempo… es todo un trabajo… Por eso es importante cuidarse cuando llegan los momentos más difíciles y también dejar que nos cuiden. 

Quería hablar de los niños, porque ellos, al igual que cualquier miembro de la familia, sufren por la pérdida de quien aman, han amado … ellos también viven el duelo… y hay dolor en su corazón…. Los adultos, no nos gusta hablar de la muerte, y menos con los niños…cuando en realidad nombrar la muerte nunca significa convocarla a nuestra mesa…. Los niños no temen a las palabras ni a la muerte, pero si al miedo que sienten por parte de los adultos frente a ella… no hablar de la muerte de un ser querido con los niños de la familia es como decirles que el amor que han compartido no tiene valor… y bien sabemos lo grande e importante es el amor  para los niños, es el ingrediente mas potente para que crezcan sano… lo damos sin escatimar verdad? Los abuelos dan mucho, mucho amor… muchos abrazos, muchos regalos de los que no se ven… de esos regalos invisibles que hacen la vida mas bella…. La seguridad, la paciencia, la escucha, el jugar, el contar, el achuchar… las risas y los secretos… por los tanto los niños también viven la separación con dolor… y si no les explicamos, si no les hablamos, si no les hacemos partícipe de … la vida… de esa faceta de la vida que es la muerte y el duelo que conlleva… el echar de menos, la añoranza.. y las lágrimas también forman parte de su vida… no queremos la tristeza para los niños…pero es como decir no quiero la noche tras el día… no podemos evitarlo…por lo tanto no hablar de la muerte, del duelo, del dolor  que provoca la pérdida de un ser querido es negarle el derecho a sentir… y les obligamos a vivir su duelo en soledad… infravalorando su dolor… negándolo… abrimos la puerta a los fantasmas y las fantasías, a la frustración y la rabia… y abrimos una brecha en la relación de confianza que queremos construir con ellos. Además ignorar el duelo de los niños es dejar de acompañarlo en su camino.. es fallar en nuestro trabajo como padres o adultos responsable del crecimiento de nuestros niños y adolescentes. Los niños son niños…no son estúpidos…saben que la muerte existe… lo que no pueden es manejar sus emociones solos, sin un entorno seguro que les permita gestionar sus emociones.  

Preguntarles lo que quieren hacer, permitirle y aceptar sus sugerencias para la organización de estos días.

También pueden participar en un recordatorio, como por ejemplo.., hacer un dibujo, ..escribir unas palabras, ..una carta y dejarla en el árbol o el pesebre, escribir y/o leer un texto propio en recuerdo de quien nos esta, para los mas mayores y adolescente , encender una vela, …  es decir… programar un momento para recordar antes o después de comer, permitir la emoción, crear un espacio y compartir recuerdos… eso también ayuda a sentir cuanto es importante la familia, los valores y el amor que nos une los unos a los otros cuando hemos perdido un ser querido… , y que juntos,  el peso del dolor es menos peso. 

Los nuevos rituales familiares  que se construyen para el ausente, lo hacen presente  en el corazón de todos, y en ese momento, ofrece una sensación intensa de unión  que puede proporcionar un sentimiento de fuerza (juntos podemos!) a cada miembro de la familia.  Un acto simbólico que tiene mucha fuerza. A los niños, explicarles que los rituales están hechos en honor de la vida del que no esta, expresando el amor hacia la persona fallecida

Mónica y Juan, los padres de María y David, encontraron  una forma especial de recordar y homenajear a su pequeña Lucía en cada evento familiar, …por la noche, salen todo al jardín  y miran las estrellas, cada uno dice lo que quiere, una palabra, un beso , un te quiero… y dejan que el aire se lleven sus palabras de amor… Cogidos todos de la mano, dicen que sienten que ella esta muy presente y que el amor que sienten entre ellos es cada vez más profundo…  y que poco a poco , les ayuda a ha apaciguar el dolor. 

Un ritual para el recuerdo, no quita el dolor, pero si es un momento de conexión con esa parte mas íntima de cada uno y ayuda a canalizar el amor que queremos dar al que esta ausente.

Shakespeare decía: “Dad palabra al dolor, porque el dolor que no habla, gime en el corazón hasta que lo rompe” 

Quizás si empezamos a comprender que hablar de la muerte y el duelo no es morirse, porque nada de eso es ajeno al ser humano, lo que deshumaniza es no darnos permiso para contar como nos afecta la pérdida de un ser querido, …. Podremos afrontar sanamente las perdidas de la vida y comprendemos que podemos soportar el dolor  cuando lo acogemos y nos sostenemos entre todos. Reaprender a compartir las emociones es aprender a vivir de otra forma lo que la vida nos pone por delante, y vivir el duelo, con consciencia, esperanza y fe .


Entonces para resumir:

 La Navidad esta llegando…y los corazones se estremecen pensando en el vacío dejado por nuestro ser tan querido. 

Te sugiero hablarlo…decir tu sentir con tu familia, no callar tu dolor ni tu angustia al acercarse esas fechas temidas. Hablar en familia sobre lo que queréis hacer o no hacer en estas fechas puede ayudar a vivir esos días sanamente, no digo sin dolor ni añoranza, sino con un encuadre que permita a la familia consensuar con amor el cómo recordar juntos y recorrer ese tiempo especialmente sensible y significativo para todos. 

Sin forzar… sin negar….  Llenando el vacío de amor y esperanza…

Decidir cómo recordar ayuda a controlar la angustia que puede provocar el dejarse llevar por la corriente festiva del entorno y no ahogarse en el mar de pensamientos y emociones que se mueven en nuestro interior. 

Podéis pensar y decidir una forma común de recordar juntos sin temer las lágrimas y la tristeza…. dar un espacio en la mesa, con una vela, o una oración , o hacer su plato favorito, o lo que decidáis hacer. Recordar… Recordar el amor dado y recibido…  y llenar el vacío de él. 

Celebrar la Navidad, sin ella o sin el… puede recordar todo el tiempo que tuviste para pasarlo con el o ella… es también celebrar el amor, la relación, lo que se dio, lo que se recibió… es momento de compartir y recordar lo que guardamos en nuestro interior del que no esta, lo que nos ha regalado durante todo el tiempo que estuvo con nosotros.. es tiempo de recordar y poder agradecer a pesar del dolor todo lo bueno que recibimos de ese ser tan querido. 

El recuerdo es el lazo invisible y eterno del amor infinito que nos une con nuestro ser querido ausente. Porque el amor todos sabemos que esta, que existe…lo sentimos intensamente… no se ve, no se palpa, no se huele, nos se saborea, no se escucha…pero sabemos que esta… fuera de los sentidos… y a la vez en todos los sentidos de nuestro ser… por ello… ya para terminar, sólo os puedo desear … cuidados y abrazos, comprensión y paciencia  para dar y recibir, y unas Navidades llena de Amor y presencia.

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